El grabado a mano es un arte con siglos de tradición y cuyo uso puede verse en diversas disciplinas, destacando entre ellas la joyería, pero también en orfebrería, heráldica, numismática o escultura entre otras tantas.
Somos pocos los grabadores a mano que aún seguimos tratando esta profesión con el mimo que merece, siendo la joyería el principal medio de expresión para desarrollarnos. Por suerte es un oficio sólido y nos permite ofrecer al cliente esta técnica en productos tan dispares como armas blancas o instrumentos musicales.
La principal función de un grabado a mano es la decoración de una pieza, especialmente joyas, donde en muchas ocasiones supone una transformación integral del producto original.